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María Eugenia Jirón: Ha faltado interés para recuperar el Museo Dimitrios Demu

Por Carlos Eduardo Santoyo

La icónica arquitectura del Museo Dimitrios Demu seduce a quien transita por la avenida Principal de Lechería.

Resulta imposible obviar su majestuosidad. Además, le otorga a la ciudad un perfil moderno, digno del primer primer mundo.

Desde 1999 -cuando fue inaugurado este emblemático espacio- es toda una referencia cultural y turística de Anzoátegui.

De hecho, siempre figura en las postales de promoción de la entidad y del Municipio Diego Bautista Urbaneja.

Basta con googlear «estado Anzoátegui» para que un desfile de imágenes del museo plenen la búsqueda.

Hoy, el Dimitrios Demu, muestra su peor cara, pues lleva varios años cerrado, está en franco deterioro y en el terreno que está justo al lado se levanta una edificación, que en opinión de los promotores culturales, «arrebata» la identidad de la ciudad morreña.

La periodista María Eugenia Jirón fue directora del recinto durante varios años. Se encargó de elevar la estructura a un sitial de honor y ahora ve con preocupación que uno de los lugares más bellos de la región, según piensa, esté pasando por su peor momento.

Jirón es tajante al afirmar que lo único que ha faltado para recuperar el museo es interés.

.- ¿Por qué el museo llegó al estado en que se encuentra?

.- Por falta de compromiso con la misión del museo: conservar, exhibir y promover la obra artística de Dimitrios Demu. No se cumple ninguna.

.- ¿Cómo exdirectora qué siente al ver su deplorable estado?

.- Me siento desolada. El museo nos alegró la vida a todos. Nos ofreció una programación variada y abierta a nuevas ideas. Fue un ateneo lleno de jóvenes que llevaron la voz del museo a todas partes, sobre todo músicos que hoy son artistas destacados y exitosos. Fue un escenario importante en el país. Por el museo pasaban 15 mil personas en un año. La empresa privada y el Estado participaban y sostenían un porcentaje interesante para su funcionamiento. Logramos la autogestión del museo bajo mi dirección y así se mantuvo los dos años siguientes. Luego el museo se convirtió en una exótica sala de fiestas y se desdibujó.

.- ¿Ha faltado apoyo gubernamental?

.- Sí, totalmente. Ningún alcalde electo se ha sentido lo suficientemente motivado para enfocarse en su funcionamiento. Yo he insistido pero no he logrado captar la atención de ninguno.

.– ¿La construcción que se levanta al lado del museo viola toda norma?

.- Viola las normas. No se respetó el retiro y está adosado al museo. Conversando con el señor Raúl Meza, abogado del museo, me comentó que no les habían solicitado permiso para pegarse al muro. Y el terreno que está del otro lado del museo, tampoco respetó las variables urbanas.

.- ¿Qué promueve para rescatar el museo?

.- Lo primero es que los dueños de los proyectos de ambos lados del museo respeten la ley y actúen en consecuencia. Estoy usando las etiquetas #Sos #MuseoDimitriosDemu. No soy la única que está alarmada. Es importante que la sociedad en su conjunto se movilice. La forma en que tratamos nuestros espacios públicos y sobretodo un museo único en Venezuela, habla de lo que somos como sociedad. Debemos activarnos.

.- ¿Qué llamado le hace a los promotores culturales de la zona para trabajar por el museo?

.- Todos los espacios culturales están abandonados y deteriorados. Pareciera que no hay dolientes y sí los hay. Recién comenzamos a llamar la atención sobre esta situación. Quizá se presente la oportunidad de cambiar esa realidad.

.- ¿Estuvo de acuerdo con la realización de fiestas y eventos en el museo?

Sí, pero se salieron de control. Durante mi gestión hicimos fiestas y eventos de todo tipo, pero siempre exigimos que se tratara al museo como un templo. A todo evento, el museo era un lugar sagrado, un espacio de arte que debía ser tratado con respeto y delicadeza. Y así se hacía. Pero como todo en la vida, si no cuidas lo que tienes…

.- ¿Cómo se convirtió en la directora del museo?

.- Lo estuve observando desde que iniciaron su construcción hasta que lo inauguraron. Ese día, entré, me cautivó y dije: yo quiero este museo. Un año después, lo cerraron. Me acerqué y le propuse a los Demu que me permitieran devolverle la vida. En ese instante comenzó una aventura maravillosa, de cambio social y cultural de la zona. Conformamos un gran equipo de trabajo. Los guías del museo eran unas estrellas. Enriquito fue el guía de menos edad, 12 años, y la más grande era Carlita, de 60. Era una amiga del museo que quería colaborar y era guía. Un grupo espectacular. Disfrutamos experiencias maravillosas. El primer año de gestión atrajo muchos fanáticos de los extraterrestres, seguidores de la propuesta conceptual del museo. Inmediatamente comenzaron a llover las ideas. La gente se acercaba con propuestas, algunas inviables. Pero de pronto había una buena idea y la adaptábamos a las condiciones del museo y eran un éxito. Nos atrevimos a cambiar y tocamos muchas vidas. Fueron buenos tiempos para una gran cantidad de personas.

.– ¿Cómo se sostenía el museo de manera económica?

.- Recibíamos ingresos por muchas fuentes: Gobernación, Conac, Alcaldía y por las actividades del museo. El exgobernador David De Lima destinó un importante aporte económico mensual que nos permitió posicionar el museo y poder generar los recursos necesarios para su funcionamiento. El mantenimiento de la infraestructura – por dentro y por fuera – se realizaba anualmente. Las visitas guiadas, desde pre-escolar hasta bachillerato, llenaban las mañanas de risas desde octubre hasta julio. Agosto y septiembre eran de los planes vacacionales. Cine, conciertos, presentaciones de libros, graduaciones, seminarios, talleres, teatro, poesía y danza, eventos corporativos y mucho más. Hacíamos de todo. No parábamos. Trabajábamos mucho, pero éramos felices.

.- ¿Y por qué cerró el museo?

.- Se acabó el dinero que Nicolás Demu había dado a la fundación para su funcionamiento. Nicolás Demu hizo ese museo para su hermano y lo regalaron a Venezuela en señal de agradecimiento.

El llamado de auxilio

El viernes 19 de noviembre un grupo de promotores culturales y vecinos de Lechería hizo una manifestación en la puerta principal del Museo Dimitrios Demu.

Jirón ideó está protesta para masificar el mensaje de «rescate del museo», pero considera que no solo hace falta apoyo gubernamental sino también de los residentes del estado.

En la reja que divide al museo de la avenida colocaron una pancarta que dice #Sos #MuseoDimitriosDemu.

Trabajos paralizados

El directo de Planeamiento Urbano de la Alcaldía de Lechería, Carlos Márquez, reiteró que los trabajos de construcción en el terreno vecino fueron paralizados por su despacho el pasado 5 de noviembre.

Explicó que la empresa a cargo de la obra compareció el día de la citación por parte de la alcaldía y retiraron los requisitos para tramitar el permiso de construcción.

Aclaró que el ayuntamiento morreño no había dado permiso de construcción de la edificación, sino solo la autorización para el anteproyecto.

Márquez expresó que velarán por que se cumplan con todas las variables urbanas sin afectar la estructura del icónico museo.

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