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A un año de la tragedia de Las Tejerías, los vestigios de la desidia son evidentes

Hay un camino de tierra húmeda, escombros y basura donde antes se alzaban casas endebles llenas de familias. Antes del deslave, del barro que lo engulló todo. Antes del 8 de octubre de 2022.

Ahora hay un descampado en el que trabajadores gubernamentales plantan decenas de palmas con apuro. 

Ya pasó un año en Las Tejerías, en Aragua, y los vestigios de la tragedia aún no han desaparecido en Castor Nieves Ríos y El Matadero, aunque el gobierno se esfuerce en disimularlos.

«Allá abajo quedó mucha gente tapiada», repiten los vecinos de esta localidad. Miran con indiferencia el suelo, hacen memoria del desastre y, tras unos minutos, se les humedecen los ojos al recordar a los amigos que se ahogaron.

Es de esa forma que Freddy Corro cuenta que lleva 365 días desempleado, viviendo solo, luego de que su taller mecánico desapareciera en la inundación y su hermano muriera arrastrado por el lodo, al igual que otras 57 personas, según información oficial.

El 8 de octubre de 2022 el desbordamiento de cinco quebradas dejó 300 casas en pérdida total y perjudicó a otras 700, según información de Protección Civil.

Para diciembre del mismo año, el Estado había entregado al menos 260 viviendas a las familias damnificadas o en riesgo.

La mitad de Las Tejerías se ha vuelto un pueblo indolente, lamentan sus habitantes. De gente que cuenta sus historias con tranquilidad, porque están cansados de repetirlas, pero que derrama lágrimas a puertas cerradas.

Es distinto cuando llueve, entonces la indiferencia en las calles se convierte en miedo. Pánico al ver el camino de tierra junto a la quebrada, donde antes hubo casas precarias, llenas de familias que ya no están.

«No seremos nunca los mismos, esto no se olvida. Este pueblo todavía llora».

Info: Efecto Cocuyo

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